Son muchos los propietarios que llegan al momento de la venta sin saber muy bien qué documentos necesitan tener al día ni qué trámites tienen que realizar para terminar con el proceso de venta de su inmueble. Para evitar sorpresas de última hora y retrasos en las firmas, sigue los consejos que, desde Holpper, te damos a continuación. 

1. Documentación necesaria

Son varios los documentos que tendrás que presentar al notario el día de la venta. De entre todos ellos, es probable que debas poner algunos al día, como la certificación energética o el pago del IBI. Por eso, te recomendamos que recopiles con suficiente antelación todo el papeleo necesario:

 

    • Nota simple del inmueble. Expedido por el Registro de la Propiedad, este documento oficial sirve para ver quién es el propietario de un inmueble y su estado actual, tanto a nivel legal como físico. Se puede obtener en el ayuntamiento de la localidad donde se encuentre el inmueble o solicitar de forma telemática a través de registradores.org. La operación tiene un coste de unos 9 euros. 
    • Escritura pública de compraventa. Es el documento inscrito en el registro de la propiedad que acredita jurídicamente a quién pertenece un inmueble. En el momento de la compraventa, se traspasa del vendedor al comprador.
    • DNI. Servirá para identificar tanto al comprador como al vendedor.
    • Recibo del IBI. Hay que presentarlo para demostrar que el impuesto ha sido pagado y que no quedan deudas pendientes en ese sentido. Por otro lado, en el momento de la venta, se deberá calcular cuál es la proporción de IBI del año corriente. Así, el vendedor deberá pagar la parte proporcional del año en la que el inmueble seguía siendo suyo y al comprador le corresponderá la parte del año a partir del momento en que el inmueble pase a ser de su propiedad.
    • Certificado de Eficiencia Energética. Se obtiene mediante la visita e inspección de un técnico, e indica los niveles de dióxido de carbono en relación a la superficie de la vivienda. De este modo, se establece una calificación del inmueble según estos parámetros que va desde la letra A –indicando un menor consumo– hasta la G –sistema eléctrico poco eficiente–. Este documento, que es obligatorio, cuesta unos 90 euros y lo emite el Departamento de Industria de tu Comunidad Autónoma.
    • Certificación de Inspección Técnica del Edificio (ITE). Es obligatorio cuando se trata de un edificio de más de 45 años de antigüedad y la revisión debe realizarse cada 10 años. Se trata de un documento elaborado y firmado por un arquitecto que acredita que la estructura de la vivienda se encuentra en buen estado.
    • Cédula de habitabilidad. Es obligatoria solamente en Cataluña y Baleares, pero también en el resto del Estado cuando se trata de una obra nueva. La podrás conseguir en el ayuntamiento donde se encuentre el inmueble y sirve para acreditar que cumple con las condiciones mínimas de habitabilidad: accesibilidad, sostenibilidad, altura mínima habitable, ventilación, higiene, equipo de cocina, agua caliente, etc.
    • Certificado de hipoteca pendiente. Si el inmueble que vas a vender está sujeto a un préstamo hipotecario en vigor, necesitarás pedir este certificado a la entidad bancaria que administra tu préstamo. En él figura la dirección de la vivienda, su número de finca en el Registro de la Propiedad y la cuenta bancaria donde debe efectuarse el ingreso de la cantidad pendiente. En otras palabras, es el documento que facilita la cancelación de la hipoteca en el momento de la venta.
  • Certificado de la Comunidad de Propietarios. Si tu inmueble se encuentra dentro de una comunidad de propietarios, vas a necesitar también este documento. Sirve para informar si existe alguna deuda respecto a los gastos de la comunidad de vecinos y lo expide el Secretario o Presidente de tu comunidad. 
  • Últimos recibos de suministros y servicios. Se trata de presentar las últimas facturas de los suministros de la vivienda (agua, electricidad, gas, servicios de recogida de residuos, alcantarillado, etc.) para que el nuevo propietario tenga una fotografía de cuáles son los gastos de la vivienda que está comprando. Una vez realizada la venta, también deberás hacer el cambio de nombre de todos estos suministros.

 

2. Asegurar la venta con un contrato de arras

Una vez que tengas todos estos documentos en tu posesión, puedes estar satisfecho porque ya habrás cumplido con la parte más farragosa de los trámites necesarios para vender un inmueble. 

 

El siguiente paso, que además es opcional, consiste en la realización de un contrato de arras. Se trata de un documento –o de una cláusula dentro del contrato de compraventa–, confeccionado por ambas partes que sirve como garantía de la transacción. En otras palabras, el contrato de arras compromete al vendedor a vender el inmueble y al comprador a comprarlo.

 

Para formalizar el contrato de arras, lo más común es que el acuerdo se formalice mediante la entrega al vendedor de cierta cantidad de dinero por parte del comprador. También se conoce como paga y señal o anticipo. 

 

Al tratarse de un contrato privado entre el comprador y el vendedor, la cantidad del anticipo se establecerá mediante un acuerdo libre entre ambos. Aun así, lo más habitual es que el comprador entregue un 10% del precio total del inmueble como anticipo. Por supuesto, esta cantidad se descontará del importe final. 

 

3. Por último, la firma ante notario

Una vez reunidos todos los documentos y firmado el contrato de arras, ya puedes ir pidiendo cita a tu notario porque ha llegado el momento definitivo: la firma del contrato de compraventa y el cambio de nombre de las escrituras públicas del inmueble. 

 

Este último paso formaliza la compraventa y sirve también para registrar la transacción en el Registro de la Propiedad de forma oficial. El día de la firma, el notario leerá a ambas partes la escritura pública y explicará cualquier duda que pueda surgir. 

 

También verificará que todos los documentos presentados por el vendedor sean válidos. Otro aspecto que definirá el notario es la distribución de los gastos entre comprador y vendedor, como por ejemplo, la repartición del IBI del año corriente o las cláusulas de la hipoteca.

 

Hasta aquí los trámites necesarios para realizar la venta de un inmueble. ¡Ahora solo queda celebrarlo! Si te ha quedado alguna duda, puedes contactar con nuestro equipo de expertos, que te asesorarán en todo momento.